CAPÍTULO 3. Écfrasis y Símiles

Homero usa dos clases de símiles. El símil corto que tiene dos o tres palabras: “como un dios”, “como un león”; éstos son comunes en Homero y en otras épicas antiguas, y usualmente se usan sin otro efecto adicional al del epíteto estándar. Con ellos se adiciona un énfasis en la narración pero no pretenden ser una descripción con significado particular. El símil largo es de otra clase, y no es común en otras épicas antiguas. Se debió generar a partir de los símiles cortos: se dice que los troyanos están asustados “como cervatillos”, y en otro lugar se dice que los griegos están asustados “como cervatillos que cuando se fatigan de correr por las vastas llanuras se quedan plantados sin ningún coraje en sus mientes”. Los símiles largos ofrecen una imagen completa, en el sentido de que pueden ser removidos del texto sin que esto interrumpa la continuidad.
Hay unos doscientos símiles largos en la Ilíada y otros cuarenta en la Odisea, poseen por lo general un lenguaje único, o sea no formulario, y también son únicos en cuanto a su temática. Algunos parecen que fueran sacados de algo que el poeta acaba de ver o de pensar. Estas indicaciones de originalidad están confirmada por el lenguaje, que no es tradicional sino que aparece el predominio del dialecto jónio, y esto quiere decir que es cercano al lenguage hablado por Homero en el siglo 8 aC [1] . No es difícil decir que en estos símiles largos se puede ver el ojo y el pensamiento del poeta. Junto con la écfrasis, los símiles forman parte de la contribución homérica a la tradición oral épica. El mundo representado en los símiles es diferente del de la narrativa épica. El tiempo es el presente y no el pasado legendario, el lugar no es el campo de batalla en Troya sino generalmente la campiña griega y sus aldeas, la gente son hombres y mujeres ordinarios, no héroes ni dioses ni reyes, y la forma de vida es familiar, cotidiana y austera. Los guerreros atacan no como dioses o gigantes, sino como leones o lobos que atacan ovejas, o como insectos que persiguen moscas. Una masa de guerreros son como olas rodantes y en general sobresalen los aspectos de la naturaleza, donde el ser humano, al igual que en los paisajes chinos, es representado pequeño y sin poder. Se usan imágenes de la luna, estrellas, colinas, el mar, ríos, tormentas, fuego y animales salvajes en contra de la vida de pastores, agricultores, leñadores, artesanos, monos, bueyes, amas de casa, madres y niños. En el resto de la Ilíada el bronce es el metal heroico, pero en el mundo de los símiles que es en el que el poeta vivió, el hierro es familiar en armas y utensilios. La razón por la cual hay menos símiles en la Odisea es que el contexto es más cercano a la vida cotidiana que el de la Ilíada, en donde los símiles pierden su efecto de contraste.
Los símiles dan un significado más profundo en la narración. Griffin [2] explica que escenas de la vida pacífica pueden introducirse en contextos de guerra mediante el símil extendido. Camps [3] explica tres usos de símiles extendidos: “sugerir sentimientos internos y estados mentales, no capaces, obviamente, de una descripción directa; expresar, con ilustraciones visibles, cualidades distintivas inherentes a cosas individuales o acciones o procesos; y para expresar efectos de multitud y masa”. Oliver Taplin [4] explica que la interconexión de la nueva imagen con sus contextos no puede enmarcarse dentro de una estructura de composición tradicional. Existe una amplia variedad de relaciones entre los símiles y sus contextos circundantes. Cada uno pareciera retar a la audiencia a crear una conexión entre ellos: unos operan por semejanza, algunos por contraste; unos se concentran en una comparación física, otros en tono y emoción.
El poeta se dirige a su audiencia cuando usa un símil. Esto significa que a través de los símiles, la audiencia halla un punto de contacto con los héroes de la guerra de Troya. Una obra literaria se relaciona con el lector cuando éste puede de cierta forma verse reflejado en la historia. Los símiles en parte llenan este cometido. A través de ellos el poeta habla con su auditorio: escenas bélicas (que poco significan para una audiencia que no tiene ya una concepción heroica del mundo) alcanzan un gran realismo a través de los símiles. Las imágenes que éstos presentan son por todos conocidas y a través de ellas les presenta una vida semejante a la de su audiencia [5] . El poeta griego a través del uso de símiles extendidos moderniza la narración y la vuelve contemporánea con sus oyentes.
El lector encuentra sus preferidos sobre la vida doméstica, que sobresalen dentro de la narración trágica de eventos heroicos. Apolo, derrumba la muralla de los griegos como un niño un castillo de arena (15.362),Patroclo, llorando implora a Aquiles, como una niña hala la falda de su madre para que la cargue, (16.7), Hera viaja del Monte Ida al Olimpo tan rápido, como un viajero recuerda los lugares visitados en sus pensamientos (15.80), Atenea desvía las flechas de Pandaro de Menelao, tan fácilmente como una madre espanta las moscas de su hijo dormido (4.130), la guerra está balanceada en ambos bandos, como la escala que una viuda usa para pensar la lana que da sustento a sus hijos (12.433), Ajax salta de un barco a otro como un jinete salta de caballo en caballo mientras galopan (15.679).
Pero el arte de los símiles contiene diferentes niveles, y sería un error si solamente notamos lo pinturesco de la imagen y la pasamos de largo. En la mayoría de los casos hay un significado profundo que añade intensidad y pathos a la narración. Cuando Príamo ve a Aquiles en la llanura troyana, su armadura brilla como Sirio, la estrella que lleva desgracias a los mortales, y es una forma de premonición de los acontecimientos (22.26), Odiseo llora al oír las canciones de Troya, como una mujer llora sobre el cadáver de su marido mientras es conducida a la esclavitud (8.523), los caballos inmortales de Patroclo están detenidos fijamente sobre el campo de batalla, como si fueran los monumentos de la rumba del héroe (17.434). Eumeo el porquerizo recibe a Telémaco en casa como un cuando un único hijo recibe a su padre después de diez años de ausencia, el símil premoniza el regreso de Odiseo (16.17). Odiseo pondera a Penélope sobre su manejo de Itaca, por ser como un buen rey quien gobierna su país con prosperidad (19.109), y Penélope recibe a su esposo como cuando un naufrago divisa la tierra (23.233), en ambos casos la vida e identidad de los esposos están entretejidas intencionalmente. Igualmente, el poeta usa los símiles para crear avisos sobre el futuro, lo que aumenta la tensión y emoción de la historia. Aquiles inflige desgracias a los Troyanos, similar a aquella que nace de una ciudad en llamas, que hace referencia a Troya (21.522). Aquiles lamenta la muerte de Patroclo como un padre lamenta la muerte de su hijo (23.222) y esto se refiere al lamento de Príamo y Hécuba por Héctor.
Las comparaciones eran usadas en otras épicas antiguas para expresar la idea de poder de los dioses y de los héroes, y son usadas por Homero siguiendo el mismo esquema tradicional. El símil breve es una ayuda que los poetas antiguos utilizaban para hablar de un mundo desconocido. La comparación es indispensable para poder referirse a lo incógnito, como por ejemplo algo trascendental, como la idea de belleza, de poder y heroismo. Diomedes y Odiseo son comparados a dos leones:
Echaron a andar como dos leones en medio de la negra noche
(Il. 10.297)
El poeta selecciona de la fauna, animales salvajes cuando se refiere al poder de un héroe. A través de dos animales peleando la audiencia entiende la superioridad que caracteriza a un héroe griego en contraste con un humano normal; utilizando el tema de animales en conflicto se capta inmediatamente el ánimo de la batalla sin recurrir a extensas explicaciones.
Estos símiles breves de animales peleando que aparecen en la épica griega eran también utilizados en épicas antiguas con el mismo propósito narrativo, es decir, el poeta se ayuda a través de ellos para hacer imaginable un mundo desconocido: una ayuda para presentar situaciones en la narrativa. En el poema épico de Gilgamesh, el rugido del dios Hunbamba es descrito mediante una lista de comparaciones inspiradas en la naturaleza:
Cuando él ruge se asemeja al torrente después de una tempestad, su respiración, al fuego y sus quijadas, al de la muerte misma. Cuando ruge es cual las víboras, cual dragones, cual quemante fuego, cual serpiente que hiela el corazón.
El héroe Gilgamesh es comparado a un toro salvaje:
(Gilgamesh) que vence a los hombres con la facilidad de un toro salvaje.
La comparación torna conocido lo desconocido y es, justamente, la naturaleza la fuente en la que el poeta épico busca los temas para hablar de este mundo. Nada más efectivo que este método para manejar un mundo en el que los humanos cultivan una cercana relación con la divinidad, y hablan de ella con naturalidad. Flora, fenómenos naturales y fauna constituyen los temas a disposición del poeta para crear sus símiles. De la flora el poeta escoge su motivo para explicar las propiedades que un dios puede infundir a los humanos: resplandor y belleza.
Mas entonces Atenea, por Zeus engendrada, le hizo
aparecer más robusto y más alto: los densos cabellos
le brillaron pendientes de nuevo cual flor de jacinto
(Od. 6.229-231)
Es imposible hablar de la belleza sin hacer comparaciones. En la literatura griega la belleza está asociada a la figura de un árbol. La belleza de Nausicaa se compara a una palmera (Od.6.160-164) y en Safo la belleza de un hombre viene asociada al aspecto de un tronco [6] .En el pasaje arriba citado se recurre a elementos florales para representar la belleza. Así mismo, los dioses son trascendentales. Por medio de la comparación el poeta puede fácilmente hablar de las cualidades de un dios. Ellos actúan más velozmente que los humanos y lo que para éstos es difícil es fácil para un dios. Tan rápidamente como desaparece la luz y llegan las sombras, el poeta presenta la llegada de Apolo como la de la noche (Il. 1.47); un arco iris es para el ojo humano un veloz vínculo entre el cielo y la tierra y por eso el poeta presenta a Atenea llegando como en un arco iris (Il. 17.547).
En algunos casos se puede pensar que el poeta pone el símil al servicio de la narrativa, en muchos casos esto sucede. Sin embargo, ocasionalmente parece que el símil no crea un paralelo con la narración, sino que intencionalmente crea un efecto de contraste con ella, llamando la atención de la audiencia a través de un efecto de choque. En el símil más largo de toda la Ilíada, se describe una tormenta de nieve para comparar las numerosas piedras lanzadas a la muralla aquea, pero el símil se extiende hacia una larga descripción de un tranquilo paisaje nevado, y el silencio de la nieve contrasta con el ruido de las piedras cuando se vuelve a la narración (12.278).
Se crea un efecto similar de choque cuando se invierte los roles: cuando Príamo entra a la tienda de Aquiles besa las manos asesinas del héroe “como un hombre desgraciado que ha asesinado a otro en su propio país” (24.480). En muchos de estos casos el poeta crea unas imágenes pacíficas antes de volver a la barbarie de la guerra, pero dado que los símiles son introducidos como medios para describir combates, sería ir demasiado lejos decir que son un descanso de éstos.
Que lleva a un poeta introducir un símil? Los críticos antiguos decían que eran usados para crear amplificación, vividez, claridad y variedad. También se considera que una de sus funciones es la ilustración de un movimiento, especialmente un movimiento de masa, una aparición inesperada de un personaje o cosa, ruido, como medida de tiempo, espacio y número, y sentimientos.
Fundamentalmente, un símil al igual que la descripción de un artefacto o una intrahistoria es una técnica de expansión, una forma de crear una pausa en la línea del argumento. La acción se detiene, se cambia la atención hacia otra situación y se pueden añadir nuevos sentimientos y emociones. Por ejemplo, antes del combate entre Héctor y Aquiles, los símiles son introducidos para demorar la acción, y también para llamar la atención sobre la presencia de un héroe. Es por el uso de estas técnicas, y no por el hecho de redimir a la audiencia del aburrimiento, que el mayor número de símiles aparecen en escenas de combate.
Los símiles recurren en pasajes que describen generalmente movimientos, en donde otras técnicas elaboradas serían difíciles de usar. Comúnmente los símiles aparecen de a dos, en pares, ilustrando o contrastando aspectos complementarios del pasaje. Son usados también símiles consecutivos para crear efectos de masa o multitud. El ejemplo más sobresaliente aparece en el libro segundo donde se enumeran los guerreros que participaron en la guerra de Troya, se les compara con el voraz fuego que consume un monte, con numerosas aves, como hojas y flores alrededor del río Escamandro, son también como bandada de moscas, como pastores de rebaños, y finalmente la comparación se centra en Agamenón como el toro que sobresale de entre todos los bueyes. El efecto es impresionante y añade color visual a la escena, al igual que impacto emocional.
La presencia del símil largo significa que el poeta quiere atraer la atención hacia algo, y envuelve a la audiencia con imágenes de la vida ordinaria que normalmente no podrían aparecer en escenas de guerra. En ellos se aprecia el ojo del poeta para seleccionar las imágenes, crear los contrastes, y también su habilidad de unir el símil con la narración Y explotar las posibles interconexiones entre los dos. No existe en ninguna otra épica ejemplos de símiles largos y se piensa que es una contribución propiamente homérica.

3.1 Símil largo

El propósito principal de un símil largo es crear una segunda imagen que, por ser completa, tiene una singular vida propia. En la Ilíada tenemos el ejemplo en el que Glauco compara las generaciones humanas con el ciclo vital de las plantas. Esta es la única genealogía que aparece acompañada de un símil. De hecho, la genealogía de Diomédes de la que se habla posteriormente (Il. 14.13-26) no es introducida mediante un símil, como tampoco lo son otras genealogías mencionadas en (Il. 20.218-41) y (Od. 15.223-57).
¡Magnánimo Tidida! ¿Por qué me preguntas mi linaje?
Como el linaje de las hojas, tal es también el de los hombres
de las hojas unas tira a tierra el viento, y otras el bosque
hace brotar cuando florece, al llegar la sazón de la primavera.
Así el linaje de los hombres, uno brota y el otro se desvanece
(Il. 6.145-149)
Este símil introduce una nueva dimensión en el contexto. Se trata de una reflexión sobre la condición mortal de los humanos dentro de un contexto de guerra. Es una descripción poética y melancólica de la vida que aparece al principio de un combate en el que uno de los dos guerreros va a morir. Tras la exposición de Glauco, el espíritu belicoso de Diomedes cambia y continúa el pasaje según la reflexión sobre la vida introducida en el símil y ambos héroes deciden mantener la amistad que unió a sus padres. La vida de héroes lejanos, que no están necesariamente relacionados en forma estrecha con la audiencia, como la de Diomedes y Glauco, pueden verse en ese momento como la vida de cualquier humano: es como un espejo en el que cualquier vida puede reflejarse, esto es justamente lo que el símil intenta.
Miremos en particular los símiles de escenas de caza. Algunos símiles extendidos presentan escenas de lucha que siguen tres esquemas principales: un león que ataca a un ciervo en el bosque; un león que ataca el ganado u ovejas cuidadas por hombres y perros; hombres con perros que van a la cacería de un animal salvaje en el bosque. El poeta ha recibido de la tradición el usar escenas de cacería para narrar la guerra. Pero Homero expande la escena del símil enfatizando y recreando el motivo animal.
Los símiles de escenas de caza, al igual que los símiles largos de otros temas, crean de la comparación una escena totalmente nueva; es decir, la intención va más allá de retratar una situación en una estructura de espejo. En la mayoría de los casos la imagen nueva sigue su propio camino hasta el punto de convertirse en una pseudo comparación. Esta clase de símiles han recibido irónicamente el nombre de símiles de cola larga [7] . En realidad Mueller [8] considera que es más útil pensar en el símil como una entidad con su propia estructura capaz de iluminar el inmediato o más amplio contenido de la narración sin tener que ser isomorfo en cada punto.
En los símiles de escenas de caza, el animal típico es el león. De hecho, el león es un símbolo de la imagen de un dios o del rey en culturas antiguas, tal como aparece en la sociedad Micénica [9] . Mucho se ha discutido sobre la existencia de leones en Grecia, se creeque un tipo de león de tipo sirio-anatólico, de melena corta y de aspecto menos feroz que el león melenudo africano existió al menos en el norte de Grecia y en el Egeo, y se usa como testimonio dos colmillos de leones encontrados en la isla de Ceos datados entre los siglos 3 y 4 aC [10] .
Cuando un héroe es comparado con un león en un símil, la presencia del león es un símbolo del poder. Por esto la comparación héroe/león tuvo en la épica griega un uso extensivo en el contexto de guerra [11] . De la comparación con el león el héroe adquieren su furia, crueldad, espíritu orgulloso, confianza en sí mismo de ser poderoso, coraje, intrepidez y su actitud frente al enemigo. El rey, el dios y el héroe son interrelacionados por la idea de poder. Héroes y reyes, en la literatura y otras esferas de la cultura, son considerados partícipes de la divinidad. Pero, en la épica griega, sin embargo, los dioses nunca son comparados con leones [12] , más bien, el poder del dios es comparado con la idea de luz. La cámara que guarda las armas en la brilla con la presencia de Palas Atenea:
Las paredes, las bellas pilastras de toda esta pieza,
las columnas que al techo se alzan, las vigas de abeto
todo muéstrese aquí cual del fuego encendido; seguro
que hay adentro algún dios de los dueños del cielo
(Od. 19.37-40)
Existe una asociación de significados a través de la comparación del león y de la luz para representar el poder de los dioses, reyes y héroes. La luz se aplicaba al héroe en el contexto de la batalla, a través de éste, el héroe era asociado con la divinidad y se le atribuía un aspecto radiante y de poder. Aquiles es comparado con una estrella [13] :
Lanzado por la llanura, resplandeciente como el astro
(Il. 22.26)
La asociación, por un lado, del león y el poder, y, por otro, de luz y de poder, viene a la mente de los espectadores en los símiles de las escenas de cacería y el auditorio extiende implícitamente al símil lo que la iconografía del león simboliza en su cultura. Se produce así la atmósfera del esplendor heroico.
Sin embargo, en algunos casos se tiende a pensar que el símil extendido de héroe/león hace una comparación que enfatiza el aspecto físico del héroe en batalla. El comportamiento y aspecto del héroe (su modo de correr, andar, avanzar y retroceder, darse la vuelta, el aspecto de sus ojos y las manchas de la sangre de otros) es presentado por comparación con el comportamiento y aspecto físico de un animal salvaje mientras está cazando. La comparación da la falsa impresión de estar construida como dos imágenes en espejo. En el símil(Il.20.168-175) aparece una descripción física de cómo un león se enfurece con un hombre se utiliza para expresar el enojo de Aquiles. El león abre su boca, aparece saliva espumosa, en su corazón hay un sonido de aflicción y pena, se golpea sus flancos al mover su cola de un lado a otro, se enfurece, sus ojos flamean como el fuegoy decide matar a alguien o ser muerto.Esta comparación no es el espejo del aspecto físico de Aquiles, y puede considerarse como un símil de cola larga. En esta descripción Aquiles recibe del león el thumos (ánimo) de combate.
Adicionalmente, el león aparece en símiles también como símbolo de protección y esta es una función tradicional heredada de la épica babilónica. En el canto épico de Gilgamesh, Enkidu protege a los pastores de los leones
Tomó su arma,
atacó a los leones
y así los pastores descansaron por la noche.
Atrapó lobos,
capturó leones,
y de los pastores que descansaban
Enkidu fue el protector
En la épica griega los héroes son comparados a los protectores de rebaños
hallaron a los jefes de la guarnición no durmiendo
sino en vela todos apostados con las armas
como los perros vigilan penosamente los rebaños en el establo
al oír una fiera, de crueles entrañas, que por el bosque
caza los montes, y un gran estruendo entonces se levanta
de hombres y de perros, y a ellos el sueño se les arruina.
(Il. 10.181-186)
En el símil homérico la presentación de rediles y ganado introduce la imagen del león en una nueva dimensión. El león no era un animal real en Grecia como si lo era en Babilonia o Egipto. Por ejemplo, Ramsés II aparece en el Gran Templo de Abu Simbel representado en una escena de caza con su león mascota, y se cree que esta influencia iconográfica oriental fue la que llegó a la épica griega. Los leones nunca están presentes en otros contextos diferentes al de los símiles, con la excepción del episodio en el palacio de Circe (Od.10.212; 218; 433) donde los presentes fueron transformados en leones por arte de brujería, pero igual aquí es un episodio de ficción.

3.2 El león en la Odisea

En la Ilíada la mayoría de los “símiles extendidos” introducen escenas de la vida diaria en contexto de guerra. Pero en la Odisea, que ya presenta la vida de la post-guerra, los símiles se usan con el efecto contrario, de introducir los temas de guerra a la vida doméstica. En la Odisea, el símil del león se utiliza para presentar la batalla entre Odiseo y los pretendientes (Od.4. 336 = 17. 126), y siempre dentro del contexto de la venganza Odiseo es comparado con un león (Od. 22.402).
En la Ilíada la comparación del héroe con el león es creada usando como escenografía el pasaje de la campiña. Por el contrario en la Odisea la batalla se transpone al megarón de la casa. Dentro de su propia casa, Odiseo está vestido en forma irreal y se puede decir que hasta cómica, como un guerrero de la Ilíada quien lleva puesto su yelmo, y es un episodio que sigue la famosa despedida de Héctor y Andrómaca, en donde Astinax se asusta con el casco de su padre. Telémaco dice:
Padre, voy a traerte un escudo y un yelmo
que ajustado a las sienes te cubra y dos picas
(Od. 20.101-102)
La fuerte cabeza cubrió con un yelmo
de cimera de crin que ondeaba terrible en lo alto
(Od. 22.123-124)
Aunque en la Odisea, el símil del león, al igual que en la Ilíada aparece en contextos de violencia, existe en la Odisea una imagen del león que es impensable en la Ilíada. Se trata de un contexto no tradicional donde Odiseo naufrago, hambriento y desnudo es comparado a un león:
Avanzó cual león montaraz confiado en su fuerza
que azotado del viento y la lluvia, con ojos de fuego
va a lanzarse en mitad de las vacas u ovejas o caza
de las ciervas salvajes, que el hambre en el vientre le aguija
a llegar hasta el fuerte cortil y atacar a las reses
tal desnudo al encuentro iba Odiseo de aquellas muchachas
de trenzados cabellos.
(Od. 6.130-136)
El símil enfatiza la necesidad que incita a Odiseo y al animal a enfrentar una situación. La imagen de este león es antiheroica: el león no está encolerizado con su presa, su aspecto físico ha cambiado notablemente si se le compara con el símil arriba citado sobre Aquiles, su pelo esta húmedo y a merced del viento, y no introduce un ambiente heroico. Puede decirse que este símil representa el final del uso del león como animal simbólico de heroismo en la épica.
Un aspecto interesante de los símiles es que muestran de los animales aquello que éstos comparten con los hombres, y no viceversa, es decir se construyen alrededor de mostrar aquello que tienen los animales de humanos, y esta es una característica propia de la épica griega. Los símiles hacen énfasis en el aspecto humano de los animales, Aquiles llora la muerte de Patroclo:
Entre ellos el Pélida entonó un reiterativo llanto,
poniendo homicidas manos sobre el pecho de su compañero
en medio de entrecortados sollozos, como un melenudo león
al que el cazador de ciervos hurta a escondidas sus cachorros
del espeso bosque que al llegar más tarde se aflige
y recorre muchas cañadas […]
Así exclamo él con hondos suspiros entre los Mirmidones
(Il. 18.316-323)
Esta comparación aparece en la épica de Gilgamesh en el mismo contexto, cuando Enkidu muere [14] :
Levantó (su voz) como león
Como una leona a la que le robaron sus cachorros
Iba y venía ante su amigo.
Ambas comparaciones entre el héroe y león tienen relación con la idea de ferocidad que todos los símiles de las escenas de cacería quieren pintar. Sin embargo, en estos dos símiles el comportamiento del león exhibe sentimientos humanos, como es el sufrimiento del león por sus cachorros, análogo al de Gilgamesh por Enkidu y el de Aquiles por Patroclo. Aquí Aquiles es comparado a un león a quien le han sido quitados sus cachorros; en otros símiles ha sido comparado a una madre humana (Il. 17.4).Ayax protegiendo el cuerpo de Patroclo es comparado con una leona:
Ayax envolvió con el ancho escudo al Menacída
Y se plantó como alrededor de sus cachorros el león
Al que de camino con sus crías por el bosque, unos hombres
Salen al paso con una jauría.
(Il. 17.132-135)
En la comparación entre el héroe homérico y una leona hay un incipiente origen de una actitud hacia la naturaleza que es altamente desarrollada en la literatura griega posterior a Homero. Si nosotros comparamos como aparecen representados los animales en otras épicas, como en el Beowulf, vemos por el contrario que la participación de un dragón parece disminuir el relato épico ante nuestros ojos, y consideramos inclusive que es un recurso pueril. Advertimos en las epopeyas homéricas que las hazañas de la espada y matar dragones y brujas interesaban menos al poeta que la hospitalidad, la lealtad y la cortesía [15] . En los bestiarios medievales sale a relucir la influencia griega de mostrar el comportamiento animal como enseñanza para el hombre. El Physiologus que era el libro más difundido después de la biblia en el siglo XII dC y aunque se mantiene en el contexto del ainos (fábula), en realidad es un manual de comportamiento humano. Esta tendencia a representar de los animales lo que tienen en común con los humanos, o aquello que los humanos pueden aprender de ellos, era una visión predominante en las comparaciones con animales tal como aparece en la antigua poesía lírica griega. Un poema de Teognis de Mégara es buen ejemplo de esto:
Teognis subraya la audacia del pulpo como una virtud que los humanos deberían aprender. En otras culturas es más corriente encontrar que los animales, y el pulpo en este caso, se convierten en monstruos, como dragones en la literatura alemana o como el pulpo de Víctor Hugo en The Labours of the Sea [16] . Por el contrario, el león homérico, por más que sea un símbolo de ferocidad, nunca es convertido en monstruo, sino que conserva siempre su valor como animal real. Los símiles homéricos nunca presentan animales fantásticos, como quimeras, sirenas y brujas, sino que el poeta usa para los símiles lo que la naturaleza ofrece para expresar sus similitudes con el hombre.

3.3 Símiles e Intrahistorias

El poeta griego utiliza el símil como una parte de un grupo de técnicas orales a su disposición en el acto de la creación de su poema en una representación pública. También utiliza otro tipo de recurso narrativo con función parecida a los símiles, que son las intrahistorias, es decir una historia dentro de otra, que por lo general es contada por un personaje. Tanto los símiles como las intrahistorias comparten un uso narrativo básico que es prolongar el tiempo de la representación oral. A los antiguos les agradaba tomarse tiempo para contar historias, tal como lo atestiguan los propios personajes del poema, quienes alargan el tiempo de la narración para aumentar la diversión.
En la Ilíada se prolongan las narraciones con más frecuencia mediante el uso de símiles, mientras que en la Odisea se logra igual propósito mediante historias. Ambos recursos retardan la línea argumental, y hacen posible que la narración cambie fácilmente de motivo. Historias y símiles brindan la oportunidad de prolongar e introducir nuevas ideas y temas [17] .
Así como los símiles ofrecen diversión a la audiencia externa, las historias muestran los efectos que los cantos tienen sobre la audiencia interna, es decir entre los mismos personajes. Miremos a Menelao y a Odiseo como narradores de historias. Odiseo es famoso por su parecido con un poeta experto, y sus aptitudes de bardo son veneradas por su audiencia, pero de Menelao no puede decirse lo mismo. Ambas historias comparten el motivo de temas fantásticos y ambas son historias de nostoi (regreso), pero difieren en extensión y notablemente en calidad.
Menelao comenzó su historia en Egipto (Od.4.35-354). De Egipto navegó a la isla de Paros donde se encuentra con Ediotea quien le explica no poder ayudarlo, aunque conoce a alguien que puede. Este personaje es el viejo hombre del mar, quien le proporciona pistas pararetornar a salvo a casa. Esta historia es semejante al episodio de Odiseo y Circe (Od. 10.50-540). Circe le cuenta Odiseo que Tiresias puede ayudarle a encontrar el camino de vuelta. El viejo hombre del mar en el caso de Menelao, y Tiresias en la historia de Odiseo son ambos un artificio en la narración. Tiresias, de hecho, no le dio a Odiseo la ruta completa [18] . En el caso de Menelao, el hombre viejo del mar da una breve respuesta y la escena se enfoca en los relatos sobreel destino de los héroes de la guerra de Troya. Menelao recibe noticias sobre Ayax, Agamenón y Odiseo. De otra parte, Odiseo en el Hades se encuentra con Agamenón, Patroclo, Antiloco, Aquiles y Ayax. En ambos episodios se aconseja a los héroes que retornen al lugar de donde partieron, Egipto en el caso de Menelao y el palacio de Circe en el caso de Odiseo.
Las historias son contadas por los personajes y se dirigen a la audiencia interna, por esta razón, el poeta nos deja saber las respuestas y efectos que la historia produce en la audiencia. En cuestión de calidad ambas historias difieren considerablemente. Telémaco está ansioso por partir “No pretendas, oh Atrida, que me quede más tiempo en tu casa” (Od. 4.594), mientras que Alcinoo no quiere darle fin a la velada:
[...] Tú en cambio
al hermoso decir acompañas un noble sentido;
ni un aedo supiera mejor relatar con los males
de los propios argivos tus propias funestas desgracias.
pero ahora pon mente a mi ruego y explica esto otro:
¿viste a alguno también de los héroes amigos que a Troya
arribaron contigo y allí consumaron su suerte?
Largas son ya las noches, parecen sin fin: no es aún hora
De dormir en palacio, prosigue tu rara aventura.
(Od. 11.367-374)
Una de las grandes diferencias de ambas historias es la forma de presentación de los animales, o en otras palabras, de los elementos del folclor popular que aparecen en las sagas. En la historia de Menelao, el hombre viejo del mar y las focas son presentados como monstruos de ficción, mientras que los personajes de las historias de Odiseo, a pesar de ser seres fantásticos, como Circe que es una bruja, o las sirenas que seducen a Odiseo ofreciéndole la sabiduría, o los cíclopes que simbolizan los polos de barbarie y civilización, aparecen con connotaciones de humanidad, que resalta nuevamente la característica que aparece también en los símiles, en los cuales el poeta escoje de lo fantástico o de los animales aquello más parecido al comportamiento humano.
Los símiles en general, a diferencia de la historia de Menelao, son de gran calidad narrativa, y en este aspecto se parecen más a las historias contadas por Odiseo, las cuales no son banales ni simples y en las cuales se logra crear un fuerte vínculo entre la narración y la audiencia. De este modo, miembros de la audiencia ven su propia vida reflejada en otras vidas y el canto termina siendo el consuelo para sus propias desdichas [19] . El poder de las canciones es atestiguado por Helena quien vierte una droga sobre el vino para soportar las desdichas narradas, es una droga que impide llorar aunque se presenciara la muerte del propio padre o del hijo (Od. 4.222-232).
Existe otro tipo de vínculo entre los símiles y las historias que va más allá del aspecto de la calidad o del vínculo con la audiencia, y se relaciona principalmente con el uso del mismo lenguaje y con el uso de la misma estructura compositiva. La relación es tan cercana que parece que los símiles hubieran sido inspirados a partir de estas historias. Se trata de dos pasajes de escenas de cacería. Una, es la historia de cómo Odiseo se hizo la cicatriz en la pierna cuando de niño fue con su abuelo de cacería al monte Parnasos (Od. 19.429-455) y la otra es la famosa cacería del jabalí de Calidonia que aparece en la historia de Meleagro (Il. 9.539).
En la primera historia, los hijos de Autíloco y Odiseo van de caza con sus perros. En la espesura del bosque estaba la guarida de un enorme jabalí; el jabalí oye el ruido que hacen hombres y perros; el jabalí tiene una espalda brillante y llena de cerdas y ojos como fuego relampagueante.
En la historia del jabalí calidonio, hombres con sus perros, acosan a un jabalí salvaje de relucientes colmillos. Este jabalí había abatido árboles, arrancado raíces y flores del jardín de Oineo.
Estas dos historias tienen en común con símiles las siguientes características:
  1. Los hombres con sus perros persiguen un animal:
Il. 3.26: σεύωνται ταχέες τε κύνες θαλεροί τ' αἰζηοί
(A pesar de las arremetidas de los raudos perros y los lozanos mozos)
Il. 9.414: ὡς δ'ὅτε κάπριον ἀμφὶ κύνες θαλεροί τ' αἰζηοὶ
(como cuando los perros y los lozanos mozos se precipitan alrededor de un jabalí)
Il. 15.271:ἐσσεύαντο κύνες τε καὶ ἀνέρες ἀγροιῶται
(se precipitan los perros y los campesinos)
  1. La escena de caza tiene lugar en un bosque / el animal vive en un espeso bosque:
Il. 10.362: χῶρον ἀν'ὑλήενθ', ὁ δέ τε προθέῃσι μεμηκώς
(por un boscoso pasaje, y éste corre berreando sin cesar)
Il. 13.199: ἁρπάξαντε φέρητον ἀνὰ ῥωπήϊα πυκνά
([…] y se la llevan por los espesos matorrales)
Od. 4.335: ῳς δ' ὀπότ' ἐν ξυλόχῳ ἔλαφος κρατεροίο λέοντος
(tal la cierva en el soto en que habita el león poderoso)
Il. 15.273: τὸν μὲν τ' ἠλίβατος πέτρη καὶ δάσκιος ὕλη
(pero el abrupto oquedal y el umbroso bosque)
Il. 22.190: ὄρσας ἐξ εὐνῆς, διά τ' ἄγκεα καὶ διὰ βήσσα
(tras levantarla de la madriguera, por cárcavas y cañadas)
  1. El jabalí es descrito como teniendo dientes relumbrantes o blancos y ojos de fuego:
Il. 11.292-293: θήγων λευκὸν ὀδόντα μετὰ γναμπτῇσι γένυσσιν
([…] sabuesos con brillantes / dientes contra alguna bestia salvaje)
Il. 13.474-475: ὀφθαλμὼ δ' ἄρα οἱ πυρὶ λάμπετον· αὐτὰρ ὀδόντας / θήγει, ἀλέξασθαι μεμαὼς κύνας ἠδὲ καὶ ἄνδρας·
(ambos ojos le brillan de fuego, y afila los dientes / decidido a defenderse de los hombres y de los perros)
  1. Existe la presencia de un ruido, ya sea de los hombres y sus perros, ya sea por los colmillos del jabalí cuando pelea, o por el jabalí cuando se mueve destruyendo el bosque y el jardín:
Il. 12.149: [πρυμνήν ἐκτάμνοντες], ὑπαὶ δέ τε κόμπος ὀδόντων / γίγνεται
(y rozan sordamente los dientes)
Il. 12.148: δοχμώ τ' ἀΐσσοντε περὶ σφίσιν ἄγνυτον ὕλην
(se lanzan en oblicuas carreras y tronchan alrededor las plantas)
Estas historias comparten con los símiles las mismas fórmulas, el mismo desarrollo temático, tienen los mismos énfasis, y se comportan de forma similar a las escenas típicas. Se puede argumentar que los símiles de cacería siguieron el modelo de éstas historias. Es decir que a partir de un componente antiguo y mitológico se desarrolló una forma novedosa de mostrar la guerra. El símil es en sí mismo un elemento narrativo nuevo y propio de Homero, y parte de su novedad radica en la reelaboración de aspectos tradicionales traspuestos a nuevos contextos, a partir del cual se logra que surja un efecto completamente inusual, como es el cautivar a la audiencia y dirigirse a ella a partir de un juego de imágenes.

Footnotes

[ back ] 1. Shipp (1953)
[ back ] 2. Griffin (1980) 12
[ back ] 3. Camps (1980) 56
[ back ] 4. Taplin (1986) 61
[ back ] 5. Snipes (1988) 121
[ back ] 6. Safo (115LP)“¿A qué querido novio te comparo? Te pareces mucho al tallo esbelto de una palmera”.
[ back ] 7. Han sido llamados así irónicamente por Charles Perrault enParallèle des Ancient et des modernes (3.65-7).
[ back ] 8. Mueller (1984) 116
[ back ] 9. Webster (1964) 32
[ back ] 10. Warren (1979) 123 n29
[ back ] 11. Camps (1980) 56
[ back ] 12. Existe una interesante excepción en Il.21. 482-484en donde Hera compara a Artemisa a un león. “será difícil para ti enfrentar tu fuerza con la mía / por más que lleves un arco, pues Zeus te ha hecho un león / entre las mujeres”
[ back ] 13. Ver capítulo 5 para más referencias sobre la comparación del héroe con una estrella
[ back ] 14. West (1988) 159-172
[ back ] 15. Borges y Vásquez (1978) 24-25
[ back ] 16. Bocchetti (1996)
[ back ] 17. Edwards (1987) 109
[ back ] 18. Page (1955) 27-29
[ back ] 19. Macleod (1982) 1-8