CAPÍTULO 8. La écfrasis general, joyas y textiles

Usualmente se considera a la joyería como un arte menor; esto es cierto en términos de escala, sin embargo, la importancia de la joyería en el estudio del arte y la técnica antigua,y en el entendimiento de la historia económica, religiosa y social no debe ser menospreciada. De hecho los adornos usados por un egipcio, griego o romano pueden dar más luces sobre las creencias personales y las aspiraciones que una escultura eregida en el centro de la ciudad o en un templo. Mi propósito es mostrar la importancia de las descripciones de objetos menores, que pertenecen sobretodo al ámbito femenino, como los aretes, collares y fíbulas, y que por lo general pasan inadvertidas en los estudios homéricos. Las descripciones de joyas ofrecen un mundo valioso para entender gran parte la función de las descripciones homéricas, y estudiar este grupo de objetos pequeños es una forma de abarcar un aspecto que nunca ha sido tratado en Homero.
La joyería es una parte importante de la evidencia histórica que sobrevivió del pasado, y sus referencias no son ajenas a la literatura y la pintura. Existe una referencia asombrosa en uno de los frescos de Tera en donde aparece un grupo de mujeres muy adornadas con aretes y collares recogiendo azafrán para ser donado a una diosa. Uno de los aretes allí representados tiene un correlato material encontrado en las excavaciones del mismo período, es decir nuevamente la pintura de objetos así como se descripción literaria están guiadas por objetos reales.
Tanto en el pasado como hoy en día, las joyas formaban parte del cabinete de curiosidades de un coleccionista, y muchas de las joyas que están hoy en los museos provienen de colecciones privadas, como la colección Benaki en Atenas; muchas otras son vendidas por pedazos, como la colección que obtuvo la Unión Soviética en la revolución Rusa y que luego fue vendida por el museo Hermitage en Sotheby’s en Londres en 1931 y que fue adquirida en gran parte por el museo Fitzwilliam en Cambridge.
Muchas de las adquisiciones en oro son robadas, como sucedió con el tesoro de Príamo que desapareció durante la Segunda Guerra Mundial y se cree que está escondido en Rusia, aunque su verdadera ubicación sigue siendo un misterio. Sin embargo, después de la caída del comunismo se hizo en Rusia una exposición sobre el oro de Príamo, que resultó ser la muestra de reproducciones, pero muchos piensan que las verdaderas piezas están escondidas en los sótanos de los museos rusos.
Las piezas originales de joyería que se conservan provienen principalmente de las tumbas. Existieron muchas ofrendas en oro y plata dedicadas a santuarios religiosos pero estas pertenencias eran fácilmente saqueadas y robadas y muchas piezas fueron fundidas para hacer otros objetos. En el caso de Micenas, los tesoros fueron encontrados en las tumbas de la ciudadela amurallada y también en otras tumbas por fuera de ella, este hallazgo es el más representativo para el estudio de la Ilíada. Pero igualmente, como la Ilíada presenta una mezcla de épocas históricas, es importante anotar un descubrimiento aislado de un pequeño tesoro proveniente de Lefkandí en la isla de Eubea que data de los siglos 11-9 aC, la llamada Edad Oscura de Grecia. En ningún otro lugar de Grecia se han encontrado tesoros ni grandes ciudades que se puedan datar de la Edad Oscura, con excepción del héroe de Lefkandí [1] , en donde en una tumba fue hallado un hombre y una mujer con adornos de oro y cuatro caballos, estaban depositados en un edificio con columnas exteriores que prefiguraba una nueva forma de arquitectura monumental, y se cree que era un recinto construido sobre la tumba de un héroe para honrarle culto.
Con relación a las ofrendas de los templos las mujeres dedicaban sus joyas a santuarios en el momento de transición a la adultez y al dar a luz. Igualmente se hacían dedicatorias a Asclepios, dios de la salud, por curaciones, y en el santuario de Atenas se encontraron inventarios que incluían diademas, aretes, collares y anillos. También se buscaba estatus a través de esas ofrendas, por ejemplo Roxana, la esposa de Alejandro Magno, dedicó un collar y un ritón de oro a Atena Polis. También los hombres dedicaban sus anillos a los santuarios, y se dice que Creso, el rey de Lidia, dedicó los collares y los cinturones de oro de su esposa al santuario de Delfos.
También adornos de oro se utilizaban para decorar estatuas objeto de culto en los templos, en Atenas la estatua de Asclepio tenía una corona de oro, y también el Apolo de Delfos tenía otra. La estatua de Atenea Polis en Atenas tenía una diadema, collares, aretes y pulseras. Muy poco de éstos ejemplos han sobrevivido pero uno importante proviene del santuario de Artemis en Efeso donde se descubrieron muchos objetos de oro datados del siglo 7 aC.La joyería antigua tuvo otro rol,los inventarios de los templos de Atenas incluían un número grande de coronas de oro y se piensa que, junto con las monedas,eran una forma de almacenar riqueza.
Grecia no es un país con reservas naturales de oro, así que la joyería en oro refleja intercambio e influencia extranjera. En la antigüedad hubo minas de oro en la isla de Sifos y Tasos. En Tracia existieron minas de oro hasta el reinado de Filipo II (359-336 aC), sin embargo en la época de Alejandro Magno quedaba muy poco oro en Grecia e inclusive se habían agotado las reservas también en Lidia. En el Mediterráneo se encuentra oro en Egipto, en Nubia y España, y en el Mar Negro especialmente en Colcis que dio base para la leyenda del vellocino de oro y los argonautas. La riqueza de las tumbas Escitas al norte de Crimea apuntaban a una reserva importante de oro hacia el este en las montañas Altai, sobre estas riquezas Heródoto cuenta el mito que el oro de estas montañas estaba custodiado por grifos, y esta es una escena común en la decoración de vasos griegos, adicionalmente el grifo es el símbolo de las ciudades antiguas sobre el Bósforo.
Aunque los griegos pensaban que existían grandes riquezas en oro en el Este, en ciudades como Sardes y Lidia, como aparece atestiguado en Los Persas de Esquilo, en realidad no fueron tan abundantes sino hasta finales del siglo 4aC. La plata era más común en Grecia, existieron en el Atica las minas de Laurión que fueron productivas hasta el siglo 5aC, y también existieron minas en Macedonia e Iliria.
Por lo general los joyeros eran anónimos y existen unas pocas referencias a ellos. Por ejemplo Demóstenes cuenta una anécdota sobre Pamenes, quien tenía un taller de orfebrería en el ágora de Atenas: Demóstenes mismo le había encargado la hechura de unas coronas de oro y la decoración en oro de un himation (túnica) para la procesión de Dionisos, pero un hombre llamado Medias entró al taller y los destruyó. En Lisístrata, Aristófanes cuenta que una mujer perdió una de las cuentas de su collar (480ss), y otra anécdota es contada por Clemente de Alejandría en el siglo II dC sobre el artista griego Apeles quien mientras examinaba el trabajo de uno de sus estudiantes con poco talento notó que éste había pintado a Helena de Troya con muchas joyas de oro y le reprochó: “muchacho no pudiendo pintarla bella la has hecho rica”.
Muchas joyas fueron hechas para ser usadas e intentaban realzar la belleza de quien las usaba, también como hoy eran un símbolo de status y riqueza. En Grecia el uso de las joyas se extendió con el contacto con Persia, en donde era común que hombres y mujeres se decoraran con joyas. Sin embargo, se han encontrado joyas de gran tamaño sobre todo fíbulas (alfileres) y broches del tipo de Macedonia, con doble espiral, que son demasiado grandes para usar, y que en el caso de las fíbulas parecen casi armas. Se cree que este tipo de joyas tenía una función religiosa y que eran donaciones especiales a los santuarios, y es posible que dentro este contexto religioso fueran usadas para sujetar las túnicas de las estatuas en procesiones y fiestas especiales.
Pero en el contexto cotidiano las joyas tienen el poder de seducción y son principalmente usadas por mujeres. Afrodita y su hijo Eros aparecen comúnmente en pinturas luciendo joyas. Una iconografía recurrente en los aretes es la figura de Eros alados y eran figuras que representaban el amor y el deseo. El grupo más significativo de joyas es el que recibe Penélope de los pretendientes, doce broches de oro, un collar de oro y ámbar, uno aretes y una gargantilla:
Y atrajeron a Antinoo una túnica grande y preciosa
con bordado de vario color, que tenía doce broches
todos ellos ajustados en combas corchetas
fue de Erímaco el don un collar bien labrado en que el oro
alternaba con cuentas de ámbar; un sol parecía
dos pendientes tejidos de perlas brillantes, graciosas
le trajeron sus siervos allí Euridante y Pisandro
de Polúctor nacido, mandó de su casa una rica gargantilla
una maravillosa ofrenda.
(Od. 18.292-300)
En realidad Penélope recibe un juego completo de joyas para ser usado en circunstancias especiales, presumiblemente regalos de matrimonio para ser llevados en la boda. Diosas como Artemis, Atenea y Afrodita que se relacionan con el amor aparecen en las representaciones mitológicas adornadas con joyas, también Perséfone y Core que representan diosas de culto femenino pertenecen a este grupo iconográfico.En el Himno a Afrodita VI, ésta lleva un juego completo de joyas, que le ofrecen las Horas cuando la preparan para su aparición en el mundo:
Las Horas de ceñidor de oro
felices le dieron la bienvenida y la adoraron con atavío celestial
después en su cabeza colocaron una bien forjada corona
hermosa y de oro y en sus bien perforados lóbulos
flores de bronce y precioso oro
y alrededor de su delicado cuello y senos de blanca plata
la cubrieron con collares de oro tales como las mismas Horas
de ceñidores de oro van adornadas donde quiera
a las hermosas danzas de los dioses y de la casa del padre
5-17
Sin embargo, a pesar del contexto claramente matrimonial en que aparecen las joyas, paradójicamente, en el caso del reencuentro entre Odiseo y Penélope éstas no juegan ningún rol, y de hecho Odiseo no le ofrece a su esposa un regalo. El contexto se vuelve íntimo con la descripción del lecho nupcial que el mismo Odiseo construyó de un árbol de olivo. Este episodio, al carecer de la atmósfera brillante que procuran las joyas,simplemente representa un aspecto cotidiano del restablecimiento del orden del hogar a través de la reunión de los esposos.
Aunque normalmente se cree que Penélope es el ejemplo de esposa fiel que espera pacientemente el regreso del marido, desde una lectura feminista se puede decir que la Odisea es la historia de un hombre condenado a viajar, debido a que su esposa no lo quiere. En realidad esta es una forma muy útil de leer la Odisea puesto que el rol femenino cambia de una postura pasiva que espera, a una figura femenina dinámica que gobierna un reino y obtiene de sus amantes lo que quiere sin comprometerse con ellos.
Ese contexto cotidiano es realzado como se dijo anteriormente con la decoración del broche. Es decir que la écfrasis hace parte de la construcción del contexto doméstico de la Odisea, y enfatiza en este caso el regreso al orden del hogar, a través de la reunión de los esposos, pero careciendo del contexto propiamente amatorio que instauran la presencia de las joyas en la narración. La única figura masculina que aparece en la joyería femenina es Dionisio, quien preside ritos de liberación femenina.De las deidades menores, Tetis es la más representativa porque representa el arquetipo de la mujer en el momento del matrimonio: raptada por Peleo es una de las imágenes que simboliza la salida de la mujer de la casa paterna y suestablecimiento en la casa del esposo. Las hermanas de Tetis también aparecen sobre delfines, otras representaciones usadas son mujeres aladas, Nikai o diosas de la victoria que están relacionadas con Eros, otro de los dioses alados; las Musas aparecen representadas tocando la lira o la flauta. Igualmente aparecen representadas mujeres como la propia Penélope, Ariadna, Kasandra e Io.
Las deidades femeninas y el tema amoroso está ausente de las joyas masculinas. Aunque los hombres griegos no usaban joyas con excepción de coronas y anillos, sin embargo en algunos lugares apartados del mundo griego, los hombres se adornaban con oro, y sin duda todos usaban uno o más broches en sus túnicas. La iconografía de las joyas masculinas es diferente, aparecen jóvenes a caballo y en lucha, también animales como leones, perros y jabalíes y las esfinges predominan.También los animales aparecen en las joyas femeninas, carneros, cabras y antílopes; usados en las mujeres servían como atractivo al sexo opuesto, usados en los hombres eran símbolo de poder.
Entre otros motivos decorativos aparecen serpientes, por su conexión con el mundo de los muertos, y por su forma de espiral, daban la posibilidad de ser representadas en pulseras; también aparecen flores y hojas como el olivo y el mirto. Igualmente las semillas son inspiración para hacer cuentas de diferentes formas y una de las frutas principales representada en la joyería es la granada. El nudo de Heracles era un modelo muy utilizado en la joyería y representaba el vínculo matrimonial. El usar ciertos diseños en las de joyas representaba un proceso cultural de cambio en la sociedad,como el paso de la virginidad al matrimonio o el nacimiento de un hijo.

8.1 La descripción general

Las joyas del ámbito femenino son descritos brevemente, en forma tradicional a diferencia de los objetos del mundo masculino, cuya écfrasis es extensa, llena de colorido, movimiento y semejante a los símiles. La descripción de las joyas no es nítida ni explicita sino que se hace a través de palabras que tienen significados ambiguos, tales como: αἰλος, παναίολος, δαιδάλεος, λαμπρόν γανόωντες, ποικίλος, ἀστερόεις, φαεινός, χάλκεος [2] , brillante, muy brillante, con muchas flores o repujados, con muchas decoraciones, radiante, plateada.
La descripción que, por ejemplo, la palabra δαιδάλεοςintroduce es vaga, y no particulariza el objeto. Denota una estructura general de motivos decorativos que puede aplicarse a objetos distintos. Por ejemplo, Aquiles ofreció, como uno de los premios de los juegos funerales de Patroclo untazón-mezclador de plata con muchos decorados (Il. 23.740-743). Por la palabra πολυδαίδαλος “con muchos decorados”se infiere que el objeto es precioso, pero no se puede establecer con certeza como estaba decorado. La mayoría de los objetos preciosos que la épica crea se hacen mediante descripciones generales. La intención narrativa de usar palabras vagas es proporcionar rápidamente al lector una idea de riqueza y esplendor, y es parte de la economía del lenguaje homérico.
En la descripción general el lector obtiene a través del objeto la visión de brillantez. Objetos hechos de oro son brillantes, por ejemplo, el collar que Eurímaco le dio a Penélope estaba hecho de oro y ámbar y brillaba como el sol [3] .
Fue de Eurímaco el don de un collar bien labrado
en que el oro alternaba con cuentas de ámbar
un sol parecía
(Od. 18.295-296)
Hacer que en un objeto brille es el camino más rápido para introducir al lector en el esplendor heroico del poema. En este sentido ellos representan el trasfondo de riqueza que rodea las acciones de los héroes y son un vehículo narrativo para crear la atmósfera épica que subyace a las acciones.
Un ejemplo de que las acciones épicas tienden a estar enmarcadas en contextos luminosos y en medio de objetos que irradian luz, aparece en una famosa nube de oro mencionada en la Ilíada que encubre el acto sexual de Hera y Zeus:
En este tapiz se tendieron tapados con una nube,
bella, áurea, que destilaba nítidas gotas de rocío
(Il. 14.350-351)
Junto con las descripciones de objetos brillantes, está también la contraposición de la decoración de objetos con lapislázuli, que son por el contrario oscuros. La palabra (κυανός) denotó originarimente lapislázuli pero luego el significado migró para significar el color azul en general, principalmente el azul oscuro [4] .
Con respecto a los objetos, una cornisa azul (Od. 7.87: ἐς μυχὼν ἐξ οὐδοῦ, περὶ δὲ θριγκὸς κυάνοιο) aparece en el palacio de Alcinoo junto con fulgor metálico: muro de bronce y puertas de oro. El escudo de Agamenón está decorado con diez bandas de un material azul (Il. 11.24: δέκα οἶμοι ἔσαν μέλανος κυάνοιο), con serpientes azules (Il. 11.26: κυάνεοι δὲ δράκοντες), y en la parte central del escudo había, un círculo azul oscuro (Il. 11.35: μέσοισιν ἔην μέλανος κυάνοιο). Azules eran también las patas de una mesa en Il. 11.629: κυανόπεζαν. Una zanja azul irriga un viñedo está pintada en el escudo de Aquiles (Il. 18.564: κυανέη κάπετος). La palabra también aparece en otros contextos: la nube que salva a Eneas es azul κυανέῃ νεφέλῃ, (Il. 5.345); el ejercito troyano es comparado a una nube negra κυάνεον νέφος (Il. 16.66);igualmente su usa para referirse a una falange de guerrerosΚυάνεαι φάλαγγες (Il. 4.282).
Se usa también para describir el bello aspecto de Odiseo después del baño, pero no es claro que significa en este contexto (Od. 16.176). Oscuras son las cejas de Zeus (Il. 1.528; 17.209). El cabello de Poseidón es también oscuro (κυανοχαίτης Il. 20.144; Od. 9.536), la nave homérica tiene una proa azul oscuro (κυανοπρῴρειος) y el fondo del mar en la escena de Caribdis es azul oscuro, en realidad aquí habría que traducir por negro (Od. 12.242): ὑπένερθε δὲ γαῖα φάνεσκε / ψάμμῳ κυανέη.
Pero en el mundo de la guerra, es el brillo quien obtiene un tratamiento protagónico: el héroe homérico brilla como una estrella. El poeta presenta esta comparación en tres aspectos: primero, la armadura del héroe produce brillo cuando su cuerpo se mueve:
Se desplomó del carro y las armas resonaron sobre su cuerpo
tornasoladas, relucientes, se apartaron, espantados, los caballos
(Il. 5.294-295)
En segundo lugar, el brillo se produce como un símbolo del aspecto de terror y calamidad que él proyecta a su enemigo. Aquiles es comparado con la estrella ‘sirio’ que tiene connotaciones funestas: [5] .
El anciano Príamo fue el primero en verlo con sus ojos
lanzado por la llanura, resplandeciente como el astro
que sale en otoño [6] y cuyos deslumbrantes destellos resaltan
entre las muchas estrellas en la oscuridad de la noche
y al que denominamos con el nombre de Perro de Orión
y trae muchas fiebres a los míseros mortales;
así brillaba el bronce alrededor de su pecho al correr
(Il. 22.25-32)
En tercer lugar, el brillo sirve para expresar la capacidad de destrucción que posee el héroe, una fuerza destructiva como el fuego. La figura de Diomedes nos ofrece un ejemplo:
Inflamó un infatigable fuego que salía de su casco y su broquel
semejante a la estrella otoñal, que es la que con más
brillo resplandece una vez bañada con las aguas de Océano
tal era el fuego inflamado que brotaba de su cabeza y sus hombros
(Il. 5.4-7)
Estas tres ideas se reúnen en el aspecto del héroe que brilla en la batalla, paradójicamente el brillo es el resultado de la interacción de la llegada del mal, del fuego como destrucción, y los destellos que emanan de las armas de guerra.
Por el contrario, en el mundo de la paz, lo brillante aparece en los vestidos de las mujeres y hombres. Helena le da a Telémaco un peplo para su futura prometida:
Y a su vez iba Helena a mirar y elegir en los cofres
que encerraban los peplos preciosos, labor de sus manos
uno de ellos alzó la mujer entre todas divina
y el mayor y más rico en trabajo y colores brillaba
como un astro y se hallaba en el cofre debajo de todos
(Od. 15.104-108)
El manto de Odiseo brillaba como un sol:
Y una túnica espléndida vi que a tu esposo cubría
con aspecto de piel de cebolla ya enjutada: tal era
de pulida y suave y al sol semejante en su brillo
multitud de mujeres al verlo quedábanse absortas.
(Od. 19.232-235)
Los vestidos antiguos eran decorados con oro y plata. Igualmente se cree que éstas se decoraban con muchos broches de oro (como si fueran botones). En el caso del peplo de Helena existe evidencia arqueológica de que hilos de oro [7] y placas de oro forma parte del proceso de tejido para decorar vestidos [8] . En el caso del mantode Odiseo existen otras clases de evidencia arqueológica que explican por qué una túnica puede brillar, las investigaciones de Shemeldine muestran que el uso de aceite de oliva en la tela, da un aspecto brillante a los textiles [9] . Aquí el brillo de las telas, al igual que las joyas, es una forma de conducirnos al ambiente épico del poema.

Footnotes

[ back ] 1. Popham (1982) 213
[ back ] 2. Frontisi-Ducroux “ha enfatizado las homologías lingüísticas entre los términos para describir el arte de un tejedor, herrero, carpintero. Subyace el uso delos adjetivos ‘poikilos’, ‘daideleos’, ‘poludaidalos’ y ‘aiolos’ en la descripción poética de productos (daidala)”. ver Jenkins (1985) 122. Para un intento de particularizar el significado de ποικίλος ver Barber (1991) 327 y 359
[ back ] 3. Existe sólo una referencia en la Odisea a un collar. En Od.xv, 460 se describe un collar con parecida fórmula:Un extranjero trae al palacio de Eumeo un collar hecho de oro y ámbar.
[ back ] 4. Kuanos “una substancia azul oscura, usada en la época homérica para adornar obras de metal (qué era, es muy dudoso). Algunos creen que era acero azul, pero en los tiempos heroicos tenían los artistas poca habilidad para trabajar el hierro es lápiz-lázuli en Teofrasto,quien distinguía dos tipos, oscuro y claro y que existía un tipo artificial hecho en Egipto”. (Liddell y Scott)
[ back ] 5. Detienne y Vernant(1978): “un análisis lingüístico revela que el significado fundamental de ‘aiólos’ es: rápido, móvil, cambiante. L Palmer ha defendido que el épico ‘aiólos’ significa multicolor (versicolor) cuando se aplica a objetos; la palabra se usa para referirse a escudos que reverberan al moverse, donde tiene que ver con animales, gusanos, tábanos, avispas, un enjambre de abejas, todas las criaturas cuya masa culebreante y moviente nunca está quieta” ver Frontisi-Ducroux(1975) 69
[ back ] 6. Dicks(1970) 34 explica que existen relaciones astronómicas en la comparación del héroe con Sirio, la estrella otoñal. Sirio es un mal signo para los mortales al final del verano y comienzo del otoño, un periodo en que comienza la estación malsana en las tierras mediterráneas.
[ back ] 7. Jenkins (1985) 122 “el reciente indudable descubrimiento de dos textiles en la llamada tumba de Filipo II en Vergina ha suministrado un vívido ejemplo de la técnica del tejido de hilos de oro entre los de la lana teñida de púrpura”.
[ back ] 8. Barber (1991) 313 presenta evidencia arqueológica del adorno con hilos de oro en los vestidos. En la pág. 171-172 explica el tema de cuentas y placas de oro en textiles.
[ back ] 9. Cynthia Shelmedine me dio una copia de su artículo inédito“Shining and Fragant Cloth in Homeric epic” (Vestidos brillantes y fragantes en la épica homérica) en una conferencia en Oxford en abril 4 de 1995. En donde afirma: “ha sido confirmado por experimento que además de limpiar y suavizar el tejido, empaparlo en aceite hace brillar la tela”.